domingo, 14 de marzo de 2010

Cuento "En Busca de un Sueño"


Muchas veces sentimos que nuestros sueños se van alejando a medida pasa el tiempo, la esperanza se va desvaneciendo, haciendo nuestra estrella cada vez mas inalcanzable.

¿Qué es lo que ocurre? ¿Sera algo externo o interno lo que nos impide conquistar lo que deseamos?
Te invito a que compartamos esta lectura:

"Una cierta mañana, el Deseo decidió conquistar su más anhelado sueño. Y salió a recorrer el mundo en busca de él. Se encontró con la Pereza y esta se ofreció a acompañarlo. Aunque su anhelo de alcanzarlo era inmenso, le dijo que no. Porque, si bien le resultaba tentadora su compañía, sabía que con ella no llegaría muy lejos.

Luego, se encontró con la Actitud y cuando el Deseo le contó acerca de su tan preciado sueño, ella lo invitó:
-Ven conmigo... Te doy la certeza de que alcanzarás lo que buscas.
Y así siguieron juntos su camino.

Tras días y días de caminar, se les acercó la Duda y les preguntó:
-¿Qué hacen ustedes por acá?
-Buscamos conquistar un sueño -respondió la Actitud-.
-¡Así es! -confirmó entusiasmado el Deseo-.
-¡Pero qué locura!, ¿creen que son capaces de lograrlo? Yo he oído que conquistar un sueño es casi imposible…
El Deseo se quedó pensando y sintió cómo la duda lo empezó a invadir.
La Actitud tomó la palabra y dijo muy entusiasta:
-¡Claro que sí es posible! Yo soy la Actitud y junto con la fuerza del Deseo, mi amigo, somos indestructibles… Así es que gracias por el comentario, pero no tenemos tiempo que perder. Y continuaron su camino, dejando a la Duda atrás.

Entonces, fueron pasando los días y las noches. Al principio, fueron semanas. Luego, meses, hasta que finalmente fueron años.
Fue así cómo una cierta mañana, mientras la Actitud y el Deseo descansaban en un banco, se les acercaron el Miedo y el Pesimismo.

-¡Oigan! -dijo el Pesimismo, dirigiéndose a los dos.
-Ustedes parecen muy cansados -aseguró.
-¡Sí, sí, les pasa algo!... -dijo temblorosamente el Miedo.
-¡No! -reaccionó la Actitud.
-Lo que pasa es que llevamos años tratando de alcanzar un sueño -agregó.
-¿Un sueño?... Eso nunca se alcanza -afirmo el pesimismo.
-Eso es para tontos y para los que les gusta perder el tiempo… ¿A quién se le puede ocurrir semejante idea? -dijo en tono burlesco.
-A él, contestó la Actitud, señalando al Deseo.
-¿A ti?, dijo burlonamente el pesimismo. Sólo a ese tipo de personas se les ocurre la loca idea de alcanzar un sueño.

El Deseo no dijo nada, puesto que desde el día en que se había topado con la Duda, su búsqueda ya no había sido la misma. Y por más que tenía a la Actitud de amiga, ella no podía hacer mucho si él no la alentaba.
-¿Y si te mueres antes de encontrarla? –dijo el Miedo-. ¿Si te pierdes o lastimas en tu búsqueda? ¿Y si pierdes algo que nunca recuperarás en el camino?... Y si… Y sí… -continuaba diciéndole sin parar.

Mientras esto ocurría, una vieja sabia los observaba desde la esquina del banco donde se encontraban, y esperó hasta que el Pesimismo y el Miedo se retiraran, para acercárseles.
Entonces, la vieja Sabiduría se les arrimó y les habló así:


-Veo que están persiguiendo un sueño.
-Estábamos –aclaró la Actitud.
-¿Estaban? –dijo, con cierta gracia, la Sabiduría.
-Sí, así es –contestó el Deseo.
-Ya, sin la energía del Deseo, no puedo continuar y él dice que se cansó de buscar, que quizá el Miedo y el Pesimismo tienen razón porque ven la vida de una forma más realista.
Entonces, la vieja Sabiduría, dirigiéndose al Deseo, le preguntó:
-¿Eso es cierto?
-Sí –respondió.
-¡Qué pena, por ti, entonces! Porque yo sé cuál es el motivo por el cual no encuentras lo que tanto has venido buscando con tu amiga, la Actitud.
-¿Lo sabes? -preguntó sorprendido el Deseo.
-Así es –contestó dulcemente-. Cuando empezaste el camino, en la búsqueda de tu sueño, no te importó cuan corto o largo fuera. Pues tu anhelo era grande y tu entusiasmo tambien.
Entonces tropezaste con la Actitud, y sentiste que junto a ella lograrías conquistar lo que anhelabas, pero en medio del camino..., mi amado pequeño.., dudaste, y aquella plantó su semilla en ti esa tarde, y fue creciendo con cada día y noche que pasaba
Esa tarde, mi pequeño, sembraste y perdiste dos cosas que no te han permitido hasta ahora alcanzar tu estrella: Sembraste la duda en ti y permitiste que esta creciera dentro de tuyo, debilitándote y debilitando a tu compañera. Y perdiste lo que nunca se debe perder para hacer posible la realidad de un logro: LA CONFIANZA EN UNO MISMO.
Por eso, acá te presento a mi fiel amiga: la Confianza en Uno. Con ella, a partir de ahora, podrás alcanzar tu estrella y nada te detendra en el camino. Que ni la Duda, ni el Pesimismo, ni el Miedo invadan otra vez tu mente.

El Deseo se entregó, envolviéndose en los brazos de la Sabiduría y pronto la Actitud los acompañó. La Confianza en Uno tomó la mano del Deseo. La Actitud se colocó delante de ellos dos y juntos fueron a alcanzar su estrella, más seguros y unidos que nunca, puesto que tenían la certeza de que quien les había hablado esa tarde, con el aspecto de una anciana, en realidad, era Dios."